El reto de ser más humanos

La irrupción de la Inteligencia Artificial está posiblemente marcando un antes y un después en la sociedad contemporánea. Con promesas de revolución tecnológica y temores de obsolescencia laboral, la IA se ha convertido en un tema de debate constante. Las expectativas son altas; se anticipa que la IA transformará industrias enteras, optimizará procesos y abrirá nuevos horizontes en la investigación y el desarrollo. Estos avances no están exentos de miedos, como la pérdida de empleos y la privacidad de los datos.

Existen diversas categorías dentro del campo de la Inteligencia Artificial. En primer lugar, la que se orienta a la “Big Data”, subrayando el valor de los datos sintéticos, grafos de conocimiento y etiquetado preciso. Por otro lado, se encuentra la que está basada en modelos, la cual emplea técnicas como la inteligencia artificial generativa, como el ChatGPT. La IA centrada en aplicativos se dedica a optimizar la toma de decisiones y es usada en casos como el de la navegación de vehículos autónomos. Finalmente, la categoría dirigida al ser humano enfatiza la ética y la seguridad digital.

La irrupción de los últimos meses se basa principalmente por el uso masivo de la inteligencia artificial generativa, otros campos están apenas en etapas incipientes. Las proyecciones del mercado de servicios de IA entre 2022 y 2027 muestran un crecimiento exponencial, pasando de 203 mil millones a 443 mil millones de dólares, con un aumento anual del 16,9%. Este incremento de 240 mil millones refleja la solidez y la demanda sostenida de soluciones de este tipo, consolidándose como una inversión estratégica clave para el futuro próximo.

Ahora bien, la adopción de la IA está reconfigurando el mundo del trabajo. Profesiones como abogados, cajeros, traductores o analistas financieros podrían verse seriamente afectadas por la automatización. Tareas repetitivas como la revisión de documentos legales, el proceso de compra en supermercados, la traducción de textos o el análisis de tendencias financieras son susceptibles de ser optimizadas por sistemas inteligentes, planteando desafíos, así como oportunidades, para la fuerza laboral.

Definitivamente amigo radioescucha, lejos de reemplazar el elemento humano, la IA tiene el potencial de realzarlo. Esta tecnología no debe infundir temor, sino motivarnos a elevar nuestro desempeño. Más allá de la eficiencia operativa, la IA nos invita a reflexionar sobre la eficacia con discernimiento y sensibilidad, fortaleciendo así la calidad y el valor del trabajo. Es un reto sí, que nos debe impulsar a ser cada vez más humanos.

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