El Sol: la apuesta segura

 

Todos los 21 de junio, al tiempo que se celebra el solsticio de verano en el hemisferio norte, se conmemora también el Día Internacional del Sol. Esta fecha resalta la importancia del astro como fuente de vida para nuestro planeta. Además, la jornada sirve para reflexionar y sensibilizar sobre los beneficios de la energía solar y fomentar su uso como alternativa limpia y renovable, crucial para el futuro de la Tierra.

Como es bien conocido, la industria solar en México se ha visto fuertemente afectada por la incertidumbre generada a raíz de los cambios regulatorios intentados durante el último sexenio. En consecuencia, los proyectos de generación eléctrica por energía solar se ralentizaron, las centrales de detuvieron y por varios años se negaron los permisos para nuevos emprendimientos. Este entorno volátil detuvo temporalmente el progreso energético de la nación y afectó negativamente su competitividad.

Alejandro Malagón Barragán, presidente de Concamin, Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos, enfatiza que el acceso a energía limpia, suficiente y económica es vital para fortalecer y aumentar la competitividad de la nación. En tiempos de nearshoring, la demanda de energías renovables crece. En consecuencia, la falta de provisión de energías limpias representa un obstáculo, limitando el potencial industrial de México y su capacidad para atraer y retener negocios globales.

En este sentido es llamativo que el Índice de Competitividad IMD refleje el declive de México en el ámbito global. En 2019, México ocupaba la posición 50, descendiendo gradualmente hasta estancarse en el lugar 56 durante 2023 y 2024. Este descenso contrasta con la estabilidad de países como Singapur, Suiza y Dinamarca, que lideran el ranking. La competitividad de una nación está intrínsecamente ligada a su capacidad para innovar y adaptarse a las necesidades modernas, siendo la energía solar un factor determinante.

Definitivamente, amigo radioescucha, el futuro energético de México depende de políticas claras y consistentes que apoyen la transición hacia fuentes más limpias y sostenibles. El IMD aconseja a nuestra nación mejorar su entorno empresarial, fortaleciendo la justicia y la seguridad, protegiendo el marco democrático y reduciendo la incertidumbre. Ojalá que la presidenta electa y su equipo hayan tomado nota de este estudio y realicen una apuesta segura, al sol.



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