Finanzas públicas: el reto de ordenar la casa

 

El análisis presentado por la organización ciudadana México Evalúa sobre el primer año de manejo de las finanzas públicas en el gobierno de Claudia Sheinbaum ofrece una fotografía que merece ser observada con atención. En un contexto de bajo crecimiento económico y fuertes presiones estructurales, el país enfrenta el desafío de mantener estabilidad fiscal sin sacrificar el desarrollo de largo plazo. Aunque se registraron avances en eficiencia recaudatoria y se logró sostener parte del gasto social, el déficit fiscal terminó siendo mayor al previsto. En 2024 alcanzó 5.8% del PIB, el más alto en 35 años, y aunque se planteó una reducción para el siguiente ejercicio, el ajuste logrado fue menor al esperado. Este panorama muestra que el margen de maniobra para las finanzas públicas mexicanas se está estrechando.

Uno de los elementos que más preocupan del diagnóstico es el aumento de la deuda pública y el debilitamiento de la inversión. La deuda alcanzó cerca de 53% del PIB, lo que significa que por cada peso generado en la economía, el gobierno acumula más de medio peso en obligaciones financieras. Al mismo tiempo, para contener el gasto se redujo la inversión pública a su nivel más bajo en casi dos décadas. Esto puede tener consecuencias importantes, porque la inversión en infraestructura y desarrollo productivo es una de las palancas fundamentales para impulsar el crecimiento económico. Cuando se sacrifica la inversión para equilibrar las cuentas, el país corre el riesgo de comprometer su capacidad de desarrollo futuro.

Ante este panorama, México Evalúa plantea una serie de recomendaciones que buscan corregir el rumbo antes de que los problemas se profundicen. En primer lugar, propone fortalecer la disciplina fiscal y mejorar la planeación macroeconómica para evitar que el endeudamiento continúe creciendo por encima de lo previsto. También subraya la necesidad de revisar la gobernanza y los apoyos financieros a Pemex, pues el respaldo constante a la empresa productiva del Estado se ha convertido en una presión recurrente para las finanzas públicas. Ordenar la situación financiera de la petrolera no sólo es un tema energético, sino también una condición indispensable para la estabilidad fiscal del país.

El análisis también pone énfasis en la calidad del gasto público. México Evalúa recomienda fortalecer áreas estratégicas como el sistema de salud, el Estado de derecho y la construcción de un verdadero sistema nacional de cuidados. Estos rubros no sólo tienen un impacto social inmediato, sino que también contribuyen a mejorar la productividad y la cohesión social del país. Invertir en instituciones de justicia eficaces, en servicios de salud dignos y en políticas de cuidado que permitan una mayor participación laboral de las mujeres no es un lujo, sino una inversión en el desarrollo nacional.

Definitivamente, amigo radioescucha, más allá de las simpatías o diferencias políticas que cada quien pueda tener, los análisis como el que realiza México Evalúa cumplen una función esencial en una democracia. En tiempos de fuerte polarización, donde muchas veces el debate público se reduce a consignas o descalificaciones, contar con evaluaciones técnicas e independientes ayuda a entender mejor la realidad del país. La participación de la ciudadanía organizada, con conocimiento y rigor, fortalece la discusión pública y permite exigir mejores decisiones a quienes administran los recursos de todos. Porque al final, las finanzas públicas no son un asunto abstracto: de ellas depende la estabilidad económica, el desarrollo del país y el bienestar de millones de familias mexicanas.



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