Ganar no siempre es suficiente

 

La Selección Mexicana inició con el pie derecho su participación en el Mundial 2026 al derrotar dos goles por cero a Sudáfrica. El resultado entusiasma, genera ilusión y alimenta la esperanza de una afición que sueña con ver a su equipo trascender en casa. Sin embargo, más allá del marcador, quedó una sensación compartida por muchos observadores e incluso por el propio cuerpo técnico: se ganó, sí, pero pudo haberse ganado mejor. Hubo momentos del partido en los que las oportunidades aparecieron con claridad y no siempre se aprovecharon de la mejor manera. Es una reflexión que va más allá del fútbol y que bien podría servir para pensar el momento que vive nuestro país.

México tiene una larga historia de victorias parciales. A principios de los años noventa, la apertura comercial y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte colocaron al país frente a una oportunidad extraordinaria para integrarse a la economía global. Los resultados fueron importantes: crecieron las exportaciones, llegaron inversiones y se fortalecieron diversos sectores productivos. Sin embargo, también quedó la impresión de que el potencial era mucho mayor. Mientras otras naciones aprovecharon procesos similares para transformar profundamente sus instituciones, su educación y su capacidad tecnológica, México avanzó, pero sin alcanzar todo lo que parecía posible.

La misma sensación se repite con la globalización. Durante décadas, nuestro país se benefició de su ubicación geográfica, de su cercanía con el mercado más grande del mundo y de una creciente integración económica internacional. Se construyeron cadenas productivas, surgieron nuevos polos industriales y millones de personas encontraron oportunidades laborales. No obstante, persisten rezagos en infraestructura, innovación, productividad y desarrollo regional. Como en un partido donde se domina gran parte del encuentro, pero se dejan escapar ocasiones claras frente al arco, México ha tenido avances relevantes, aunque muchas veces sin convertirlos en transformaciones de largo alcance.

Hoy vivimos una nueva oportunidad histórica con el fenómeno del nearshoring. Empresas de todo el mundo buscan acercar sus operaciones a Norteamérica, y nuestro país aparece como uno de los principales beneficiarios potenciales. Las condiciones están dadas: ubicación estratégica, experiencia manufacturera y una amplia red de acuerdos comerciales. Pero para aprovechar plenamente esta coyuntura se requieren decisiones acertadas en materia de seguridad, energía, infraestructura, educación y Estado de derecho. De lo contrario, podríamos repetir una historia conocida: celebrar la llegada de oportunidades que terminan generando beneficios importantes, aunque menores a los que realmente pudieron alcanzarse.

Definitivamente, amigo radioescucha, el triunfo de hoy nos recuerda que ganar es importante, pero aprovechar al máximo las oportunidades lo es todavía más. Ojalá la Selección Mexicana encuentre la manera de convertir su potencial en una actuación histórica durante este Mundial. Y ojalá México, como nación, haga lo mismo en los terrenos económico, político y social. Porque los países, igual que los equipos de fútbol, no se definen solamente por los partidos que ganan, sino por su capacidad para convertir cada oportunidad en un paso firme hacia la grandeza.



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