Hidroarsenicismo: No es asunto del pasado

 

Pensar que el hidroarsenicismo es un capítulo cerrado en la Laguna es caer en una ilusión. El Centro de Investigación del Agua y Derechos Humanos recuerda que más del 85% de los pozos en Torreón superan los límites de arsénico estipulados por la Norma Oficial NOM 127-SSA1. Esta realidad impone la necesidad de un monitoreo constante de la concentración de arsénico, desechando la premisa de que este problema ya fue resuelto.

La implementación de Agua Saludable para La Laguna no ha sido la solución a la alta concentración de arsénico debido a que el volumen de agua inyectado no es suficiente. A pesar de que el Tanque Nazas recibe actualmente 180 litros por segundo, y se espera aumentar a 520 litros, el consumo de la ciudad asciende a 2 mil 750 litros por segundo. Esta disparidad subraya la dependencia de los acuíferos y la distancia que aún resta para alcanzar la autosuficiencia hídrica.

En este sentido es necesario enfatizar la urgencia de actualizar la red de distribución de agua en La Laguna. Es preciso renovar 2 mil 800 kilómetros de redes solo en Torréon, a un costo de 1.2 millones de pesos por kilómetro, tal y como lo señala el alcalde Román Alberto Cepeda. Por ello es vital mantener la sensibilización sobre los desafíos del agua en nuestra ciudad y no caer en la complacencia ante la construcción de las nuevas presas.

Además, es pertinente desarrollar proyectos enfocados en la recarga de acuíferos mediante la reconducción de aguas pluviales. Esta estrategia no solo aliviaría la presión sobre los pozos existentes, sino que también contribuiría a la sustentabilidad de la urbe, aprovechando las precipitaciones como una oportunidad para nutrir las fuentes subterráneas.

Definitivamente amigo radioescucha, profundizar en prácticas de consumo consciente del agua es vital. Frente a la creciente demanda de una metrópoli vibrante como La Laguna, proyectos como Agua Saludable son solo el comienzo. La verdadera solución se encuentra en la sinergia entre infraestructura eficiente y una cultura de valoración y cuidado del agua. Esta visión solo se materializará si mantenemos la atención en los desafíos hídricos y no asumimos prematuramente que el hidroarsenicismo es un asunto del pasado.



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