Mayela Avila
Gómez Palacio, Durango (13/04/2017).- A decir del psicólogo Gerardo Ávila Bañuelos, la emoción influye en el estado de indiferencia, pasividad y falta de interés respecto de la política conocida como apatía electoral.
Para el especialista, las personas experimentamos algo que se denomina indefensión aprendida, es decir, percibimos que las cosas no pueden cambiar, por más que nos esforcemos. De ahí que, a partir de esta creencia de no tener el control sobre el resultado de una situación –en este caso las elecciones– muchos optan por comportarse de manera pasiva.
Ávila agregó que cuando el nivel sociocultural es bajo se acrecienta esa visión, porque su perspectiva de satisfacción es baja en lo global.
Subrayó que «en el momento de la elección influye más la emoción que la razón».
Quien también coincidió con este criterio, fue el director de la empresa MAGA comunicaciones, Marco García, quien señaló que en eso radica la diferencia de que, un buen político llegue a ganar o perder la elección:
Vemos a muy buenos políticos con una mala habilidad de comunicación o que no entienden que la elección es primeramente un proceso de emoción».
Marco García agregó que la emoción es la clave para que el ciudadano «te abra la puerta» y escuche los argumentos racionales que justifiquen porqué votar por esa persona, como toda decisión humana.