La plataforma que nos impulse

 

Los símbolos patrios representan la identidad, la historia y los valores de una nación. Expresan el orgullo y el sentido de pertenencia, así como el compromiso con la soberanía y la unidad patria. Son elementos sencillos pero que reflejan la cohesión de un colectivo cuyo sentido de pasado presente y futuro pueden sintetizarse en tales insignias. Por ejemplo, la Bandera Trigarante originaria cuyos colores se preservaron a lo largo del tiempo simbolizando la esperanza, la pureza y la sangre de los héroes patrios ayer, hoy y mañana.

Según el filósofo Yuval Noah Harari, lo que caracteriza al ser humano es su capacidad de coordinar grandes grupos de individuos a través de narrativas compartidas que dan sentido y cohesión a una comunidad. Estos cuentos pueden ser religiosos, políticos, económicos o culturales y se van reconfigurando a lo largo del tiempo. Una de las narrativas más poderosas y universales es la de la nación, que es una comunidad imaginada que se basa en lazos históricos, lingüísticos, étnicos o culturales sobre un pueblo.

La narrativa de la nación mexicana se construyó a partir de la fusión y la tensión de diversas culturas, sean estas indígenas, europeas o africanas. Culturas que se fueron mezclando y conformando unitariamente a lo largo de la historia. Ciertos momentos han sido de particular importancia en tal conformación como la independencia, la reforma y la revolución. Los símbolos patrios reflejan estos procesos, mientras que las narrativas se van reconfigurando a través de su legitimación y continuo cuestionamiento.

Por ello no es una narrativa estática, sino que se renueva y se diversifica con cada generación. Los jóvenes mexicanos tienen una percepción y una valoración de los símbolos patrios que depende de su contexto, su educación, su identidad y sus intereses. Algunos jóvenes se sienten orgullosos y se identifican con los símbolos patrios, otros los critican y los rechazan. Ambas actitudes son válidas. Lo que sí es un problema son aquellos que simplemente los ignoran, porque se hacen ajenos a los procesos históricos que querámoslo o no, nos conforman.

Definitivamente amigo radioescucha, los símbolos patrios son expresiones de la identidad, la historia y los sueños de la nación mexicana. Por eso, es necesario que los jóvenes los conozcan, respeten y valoren, pero también que los cuestionen, los renueven y los dialoguen con otras narrativas. En tiempos en que algunos procuran imponer verdades absolutas, los jóvenes deben reinterpretar el sentido de nuestra nación con un espíritu acorde al siglo XXI. Que el pasado sea la plataforma que nos impulse, no el peso que nos ahogue.



Comenta esta noticia