La Superliga de Europa, aniquilada por los fanáticos ingleses

Fernando Benito

La Superliga de Europa ha quedado aniquilada. La graciosa y grotesca huida de la mayoría de los clubes que integraban el proyecto, desvaneció por completo la posibilidad de que pudiera llevarse a cabo aún antes de comenzar.

Primero fueron el Manchester City, Chelsea, Tottenham, Arsenal, Manchester United y Liverpool  los que se echaron para atrás y posteriormente lo hicieron Atlético, Inter, Juventus y Milan, faltando así todos ellos al compromiso colectivo que habían hecho entre sí y que poco les importó una vez que fueron incapaces de manejar la situación.

Se puede decir, que la UEFA y la FIFA le ganaron la batalla al Presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, principal impulsor del torneo, pero no lo hicieron por las reiteradas amenazas que vertieron en contra de los posibles participantes, sino gracias a que contaron con el inesperado apoyo de los aficionados de los equipos ingleses.

Y es que a todas luces fueron las exasperantes protestas de los fanáticos británicos, las que obligaron a reconsiderar su participación en la Superliga a los clubes de ese país, aunque también se habla de que la decisión de los mismos de retirarse del proyecto, fue complementada con la promesa de recibir una cantidad importante de dinero por parte de la UEFA, en lo que parece ser un claro caso de compra de voluntades.

Lo que si nos asombra es la reacción de los fans del Chelsea, Liverpool, Manchester City y los demás conjuntos ingleses que formaban parte del ahora fallido plan; ¿cómo entender que se opusieran a que sus equipos jugarán en un torneo de élite que estaba destinado a convertirse en algo histórico y que seguramente iba a maravillar al mundo?

Queremos pensar que los aficionados actuaron por temor, pues la Premier League contando con la ‘sorpresiva’ complicidad del Primer Ministro de la Gran Bretaña, Boris Johnson, había advertido que le iba a hacer la vida imposible a los clubes, así es que ante la posibilidad de perder cosas valiosas, incluyendo su lugar en la Liga, las personas se manifestaron en contra del proyecto.

Hay que añadir además, que los fanáticos es muy probable hayan sido víctimas ilusas de esa terrible campaña del miedo que manejó perfectamente la UEFA, en la que recalcó insistentemente que la Superliga era el comienzo de la desaparición del fútbol, debido a que los equipos débiles quedaban desprotegidos, lo cual es el colmo del cinismo cuando han sido el propio organismo y las Ligas locales las que han provocado la desigualdad entre los clubes.

Las cartas pues han sido echadas y con la Superliga de Europa recibiendo una ‘estocada de muerte’, quedará para mejor ocasión en el que tengamos la oportunidad de observar en acción en un torneo establecido a los conjuntos mas poderosos del planeta.

Sin embargo es posible que más adelante se retome la idea, aunque que con toda seguridad si se llega a dar la competición, ahí ya estarán de entrometidos la UEFA y la FIFA, sí, esas ominosas entidades que se dicen benefactoras del fútbol, pero que lo contaminan casi todo.

 

 

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