No podemos acostumbrarnos a los apagones

 

Hay problemas que se vuelven todavía más graves cuando comenzamos a considerarlos normales. Eso parece estar ocurriendo con los cortes de energía eléctrica en La Laguna. Una noche falta la luz durante varias horas; otro día se registran variaciones de voltaje; después una empresa debe detener su producción. Se presentan reportes, se asignan folios, eventualmente regresa el servicio y la vida continúa hasta la siguiente falla. Pero que los apagones sean frecuentes no significa que debamos acostumbrarnos a ellos, su recurrencia demuestra que estamos frente a un problema que exige una solución de fondo.

Las consecuencias aparecen en prácticamente todos los ámbitos de nuestra vida. Para una familia, quedarse sin electricidad durante varias horas significa enfrentar el calor lagunero sin ventiladores ni aire acondicionado, arriesgar alimentos o medicamentos que necesitan refrigeración y exponerse a daños en aparatos eléctricos. Para los comerciantes implica mercancías perdidas, equipos averiados y ventas que simplemente no pueden realizarse. Las recientes fallas han dejado colonias enteras en la Comarca sin servicio durante horas y han provocado un creciente hartazgo entre los ciudadanos.

Pero existe otro impacto que debemos observar con particular atención: el económico. Industriales de La Laguna han advertido que los apagones ya afectan directamente la producción. Hay empresas que han tenido que suspender labores y enviar a sus hogares a sus trabajadores porque sin electricidad simplemente no pueden operar. También se ha señalado que la infraestructura disponible resulta insuficiente y que algunas fallas tardan demasiado tiempo en resolverse. Cada interrupción representa producción perdida, retrasos y costos adicionales.

Por eso el asunto no puede reducirse a reparar una falla cada vez que aparece. La CFE necesita explicar qué está ocurriendo, identificar dónde se encuentran las vulnerabilidades de la red y presentar un programa serio para fortalecer la infraestructura eléctrica regional. Una zona industrial como La Laguna necesita capacidad suficiente, mantenimiento preventivo, modernización de instalaciones y mecanismos eficientes de respuesta. Si queremos atraer nuevas inversiones y conservar las existentes, debemos garantizar algo tan elemental como electricidad suficiente y confiable. La competitividad también se construye desde la infraestructura que permite trabajar todos los días.

Definitivamente, amigo radioescucha, lo peligroso sería resignarnos y pensar que los apagones forman inevitablemente parte de nuestra vida cotidiana. No tiene por qué ser así. La CFE presta un servicio indispensable y, por ello, debe responder a los ciudadanos y al sector productivo con resultados, información y soluciones de largo plazo. La Laguna ha demostrado capacidad para crecer, producir y atraer inversiones, pero ninguna región puede sostener su desarrollo sobre una red eléctrica vulnerable, en la que no se puede confiar.



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