Nuevo orden

 

Tras el conteo distrital del INE, con el 100% de las actas procesadas, Morena lideró la elección presidencial con el 45.52% de los votos. Muy por debajo quedaron el PAN con 16.04%, Movimiento Ciudadano con 10.32, PRI con 9.54, Partido Verde con 7.78, PT con 6.45, y el PRD cuyo registro desaparece al no alcanzar el 3% de la votación. Este panorama refleja un cambio radical en la configuración de los partidos que protagonizan la política mexicana que apenas se comienza a visualizar.

Acción Nacional, si bien logra una cierta estabilidad legislativa, se desmorona en la elección presidencial, perdiendo incluso en estados que gobernaba. La alianza con PRI y PRD no resonó con su base y acabó beneficiando a Morena. A pesar de esto, el PAN se perfila como la única oposición fuerte frente a Morena, prefigurando un posible bipartidismo emergente entre ambos. La identidad y estrategia del PAN serán cruciales para definir el futuro político del país.

Movimiento Ciudadano se posiciona como la tercera fuerza nacional, superando al PRI. Sin embargo, aunque aumentaron sus votos, no crecieron en representación legislativa y perdieron alcaldías claves en Jalisco y Nuevo León. Este resultado mixto plantea interrogantes sobre su estrategia y proyección futura. La capacidad del partido para consolidarse como una alternativa viable dependerá de su habilidad para capitalizar su base de votantes y definir claramente su identidad política, amén de evitar aparecer como un instrumento más de la 4T, como juzgan muchos electores en la actualidad.

Es también importante resaltar que los resultados electorales pusieron en cuestionamiento la efectividad de las alianzas. Mientras partidos menores como el Verde y el PT se beneficiaron al unirse con Morena, la alianza PRI-PAN-PRD confundió y diluyó identidades. Quien salió peor de la refriega fue el PRD que, como ya se dijo, perdió su registro. Este escenario trae a la luz la necesidad de una reflexión profunda sobre la formación de coaliciones y su impacto en la representatividad y coherencia política.

Definitivamente amigo radioescucha, los indicios apuntan a la posibilidad de una era de hegemonía de Morena, similar a la ejercida por el PRI en otra época. El PAN parece destinado a ser la principal alternativa de oposición, mientras que Movimiento Ciudadano está obligado a definir su mensaje y propósito. La reconfiguración política exige a los partidos reinventarse, volver a las bases y ofrecer visiones claras para captar el apoyo ciudadano. El futuro político de México dependerá de cómo las organizaciones respondan ante este nuevo orden.



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