Fernando Benito
Estoy de acuerdo en que la mudanza del equipo Monarcas a Mazatlán, es un duro golpe a la ilusión de los aficionados de la Ciudad de Morelia, pues en un instante se quedaron sin el equipo que los representó durante 7 décadas en el máximo circuito de nuestro balompié.
Creo entender lo que sienten todas esas personas de la entidad michoacana que aman al llamado ‘deporte mas popular del mundo’, pues un servidor que se dice fanático de los Cargadores de la NFL, sufriría si esta franquicia, a la que apoyo de forma fehaciente, en un momento dado desapareciera. Pienso que la sensación de vacío, de que algo falta, sería difícil de manejar.
Sin embargo estoy seguro que a diferencia de los ciudadanos de Morelia, no gritaría de dolor, no me desgarraría las vestiduras o participaría en marchas como la que se dio el pasado domingo, pues para mí la afición que tengo hacia los Chargers, solo la considero un complemento de mi vida y no una prioridad.
Si hubiera radicado en San Diego ahora que mi equipo recientemente se mudó a Los Ángeles, ni de broma hubiera expuesto mi integridad saliendo a las calles en medio de una pandemia, como lo hicieron muchos purépechas; eso definitivamente raya en lo obsesivo y termina haciendo daño.
Así es que mi recomendación para las gentes de Morelia es lo siguiente: ‘cabeza fría’, asimilen el hecho y vean lo que ha sucedido como la oportunidad histórica que se les presenta de liberarse por fin del fútbol. De quitarse las cadenas y no ser más esclavos de una industria manejada por voraces magnates, a quienes poco les importan los aficionados y que solo buscan los dineros públicos y privados para mantener con lujos a los que forman parte de ella; llámense dueños, directivos, jugadores, entrenadores, promotores y los que me faltan.
Un ejemplo contundente de esto, es lo que publica en un reportaje la prestigiada Revista Proceso en su última edición, en el que señala la razón principal por la que Monarcas tuvo que dejar su tradicional sede y no fue otra más que el hecho de que el Gobierno de Michoacán se negó a otorgarle a TV Azteca la cantidad de 400 millones de pesos anuales para que el equipo siguiera operando en esa entidad. Felicidades al Gobernador Silvano Aureoles, quien no cedió ante tal desfachatez.
Y es que en un país como el nuestro, en el que existen marcadas carencias y notable desigualdad social, el que se siga recurriendo a esta aberrante práctica de utilizar parte del erario público para beneficiar al fútbol, es a todas luces una inconsciencia humana.
Por lo tanto, en lugar de sufrir por algo que no vale tanto la pena, las gentes de Morelia deben darse cuenta que ahora se abren ante ellas un sin fin de opciones para aprovechar de mejor manera su tiempo de esparcimiento. Después de todo, ¿no es mas importante y valioso el ver sonreír a tu familia en una actividad conjunta, que el cantar un gol en un típico partido aburrido de la Liga MX?
Morelianos, dejen de lado pues al fútbol, disfruten su vida y olviden rápido a un deporte que de manera evidente, les quitó más de lo que les dio.