‘Problema de agua en La Laguna, requiere soluciones basadas en la naturaleza con valor político y amor a la región’, dice ambientalista

Claudia Martínez Martell

 

Torreón, Coahuila (29/08/2020).- Este sábado en el programa Contextos, el ambientalista Francisco Valdés Perezgasga, en su colaboración ‘El Contexto Ambiental’, propuso que imagináramos como era la Comarca Lagunera hace 300 años.

El Nazas y el Aguanaval aún funcionaban como lo habían hecho en milenios, arrastraban sedimentos que seguían creando los fértiles suelos aluviales del gran valle lagunero; cuando llovía mucho, los ríos se salían de sus cauces y reclamaban las llamadas planicies de inundación. El Nazas estaba poblado por una vida que se había adaptado a esos ciclos de abundancia y escasez. Los sedimentos que arrastraban los ríos terminaban en las aguas de las lagunas de Mayrán, Viesca o Tlahualilo, donde la evaporación de la temporada seca concentraba sales minerales y formaba poco a poco acuíferos hipersalinos en los sótanos de las lagunas, mismos que las avenidas periódicas de los ríos mantenían prisioneros”, narró el ambientalista.

Señaló que estos fértiles suelos aluviales y la disponibilidad periódica de agua, atrajeron a los agricultores y poco a poco la población de la Comarca fue creciendo. Hace 100 años, la escena no sería muy diferente, quizá habría algunas presas de derivación, pero los ríos seguirían funcionando igual, sin embargo, llegó la tecnología, que fue clave para enterrar tal escenario. La construcción de presas cambió el ciclo hidrológico natural y el ritmo al que la vida se había adaptado, se transformó súbitamente para someterse a los caprichos de la economía agrícola, industrial y de exportación.

Valdés Perezgasga precisó que la ausencia de avenidas a las lagunas significó el desastre. Al bajar los niveles freáticos, la ponzoña empezó a migrar y a contaminar el agua que ahora se bebe, y así, se llegó a una tragedia provocada por la falta de visión y exceso de avaricia. Apuntó que hoy se pretende salir del predicamento con más de lo mismo, una nueva agresión al Nazas en forma de un acueducto y una potabilizadora que sólo harán las cosas peores, “existen soluciones basadas en la naturaleza que requieren de valor político y verdadero amor a la región y México, y no al dinero”.

Manifestó que el Nazas y el Aguanaval deben volver a fluir y las extracciones del acuífero deben limitarse, lo que afectará los intereses de algunos, pero la avaricia de pocos no debe prevalecer sobre la salud y el bienestar de todos.

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