Que siempre gane

 

La democracia existe y tiene sentido gracias a nuestras diferencias. Si todos tuviésemos un mismo pensamiento, una única visión del mundo y de la manera en que se debe actuar en éste, entonces, no tendría caso alguno la elección de individuos para tomar decisiones y actuar a nombre de los demás. Bastaría con que una sola persona se hiciera cargo y el resto, simplemente, estaríamos de acuerdo.

No obstante, no sólo es que somos diversos, sino que además, somos cambiantes y lo que opinábamos hace algunos años, no necesariamente es lo mismo que lo que defendemos ahora, ni lo que habremos de sostener en un futuro. Por eso, cada cierto tiempo se nos da la oportunidad de volver a elegir. De esa forma, con nuestro voto y nuestra participación, vamos dándole vida a la democracia.

Ayer, domingo 2 de junio de 2024, el flujo histórico nos condujo a, por vez primera, elegir a una mujer, Claudia Sheimbaum, para ocupar el máximo cargo político en nuestro país. Tendremos a partir del primer día de octubre de este año a la primera presidenta de México. Tuvieron que pasar casi 200 años de vida independiente, para que tal cosa pudiera ocurrir. Lamentablemente sucede en tiempos en que nuestra democracia se encuentra en crisis.

Nuestras diferencias se han acentuado y profundizado. La polarización ha producido bandos enfrentados que cada vez dan mayor muestra de intolerancia y nula aceptación. Hoy quizás, por eso, la tarea más importante es la de impedir que la tristeza y la decepción por la derrota electoral se transforme en odio y resentimiento. Es tiempo de poner más atención a nuestras similitudes y guardar las diferencias para después.

Definitivamente amigo radioescucha, nos hermana con quienes piensan diferente el hecho de que acudimos de manera masiva a las urnas y que lo hicimos, salvo pocas excepciones, en paz. Nos une también el hecho de que anoche, en familia, esperamos el resultado de la contienda y lo hicimos dejando de lado la indiferencia y el desdén. Hoy unos festejan mientras otros conviven con los sentimientos propios de la derrota. Así es la democracia, que es la única que siempre debe ganar, por el bien de México.



Comenta esta noticia