Revertir el peor momento presidencial: principal reto de EPN a vencer

Si el presidente “se encuentra en su peor momento”, como afirma el empresario mexicano Lorenzo Servitje, este es el resultado de sus propias acciones y decisiones y las de sus colaboradores. Eso lo sabe el empresario, pero no sólo él, porque es público en México y en el extranjero. Por ello, la invitación a “cerrar filas con el presidente”, al enfrentar un camino muy largo y cuesta arriba, porque, como ningún otro mandatario en la época reciente del país, Enrique Peña Nieto agotó su capital político en unos cuantos meses y ahora proyecta dentro y fuera del país la impresión de estar navegando al garete, arrastrado por las turbulentas aguas del acontecer nacional, situación que dio origen a la lapidaria frase publicada en el prestigioso semanario inglés The Economist : el presidente no entiende que no entiende.

Hay múltiples ejemplos que generan opiniones de que el país se le ha salido de control: Guerrero y las versiones oficiales sobre la desaparición y presunta muerte de los 43 normalistas de Ayotzinapa que no terminan de convencer y motivan a que los padres amaguen con llevar el caso a la ONU; las muestras de anarquía como la toma de casetas que durante el gobierno actual se ha disparado en 41%; o en Michoacán, donde ayer un operativo provocó la quema de dos vehículos para bloquear a fuerzas federales; ese estado en el que se propuso la solución -que nunca lo fue- de legalizar a las autodefensas sin tener elementos contundentes que permitieran frenar las actividades del crimen organizado; el fraude de Ficrea que dañó incluso las finanzas del poder Judicial de Coahuila y del gobierno de Oaxaca, entidad esta última donde por cierto ha sido imposible aplicar la reforma educativa.

Y encima, la rampante corrupción y su inseparable melliza, la impunidad –de la que ahora está siendo acusado el gobernador de Chihuahua César Duarte-, que envalentona a quienes ya de por sí están al margen de la ley; el regalo de televisores digitales en épocas de elección y el silencio cómplice de la autoridad electoral que merma la confianza de la ciudadanía en esa institución y en la democracia misma; la parálisis de la comisión anticorrupción; el tráfico de influencias y conflicto de interés con las casas de EPN, la primera dama y el secretario de Hacienda; la cancelación de la licitación del tren rápido México-Querétaro. A eso agregue usted el paupérrimo crecimiento de la economía nacional que, pese a las reformas estructurales, no logra motivar a los inversionistas ante el complicado escenario que se vive en México, sumado a la alarmante caída de los precios del petróleo que ya llevó al gobierno a anunciar recortes al presupuesto.

Martín Moreno, en el portal Sin embargo, sintetiza la inquietud de muchos mexicanos conscientes de la situación que padece el país: “¿hacia dónde va México con un presidente disminuido, cuestionado, empequeñecido, ineficaz y nulificado? Todavía faltan cuatro años. Y no tenemos un líder en la presidencia. Esa es la preocupación que nos asalta”. El columnista reitera que no forma parte de aquellos que claman por la renuncia presidencial; no obstante, añade: “si me preguntan cómo veo el final del sexenio, mi respuesta es: simplemente no lo veo. Es nebuloso. Amorfo. Confuso”.

No es el único analista que muestra pesimismo ante el futuro próximo del país. Ana María Salazar, en El Financiero, dice que “es un error asumir que con el tiempo será más fácil gobernar. La teoría del poder demuestra que sucede todo lo contrario. Mientras más se acerca el término de una administración, más se complica el ejercicio gubernamental ante las presiones de intereses que buscan reemplazar al gobernante”. Por ello, urge que los partidos que contenderán este año por las diputaciones federales, dejen de lado sus intereses mezquinos y le ofrezcan al país candidatos verdaderamente capaces, ciudadanos que puedan en verdad hacer la diferencia, pues lo que debe quedar claro es que el bienestar de México debe ser ahora la prioridad de todos.

Definitivamente amigo radioescucha, ante el panorama nacional, es evidente que la invitación de líderes empresariales o partidistas, como los del PRI y sus partidos aliados, por sí sola, no logrará recobrar la confianza que la presidencia y el resto de las instituciones han perdido. Tampoco se puede lograr con argucias mediáticas. Se requiere de trabajo y humildad para reconocer y rectificar los errores como la reforma fiscal que tanto ha perjudicado a empresas y familias, así como castigar la corrupción y los casos de conflicto de interés que han terminado prácticamente con la credibilidad institucional, lo que nos lleva a tener presente la respuesta del expresidente Ernesto Zedillo a la pregunta: ¿Cuáles son las tres principales cosas que México requiere para su progreso? Estado de Derecho, Estado de Derecho y Estado de Derecho. Debemos estar conscientes que si al presidente le va mal, al país también le irá mal. Y si Peña Nieto está en su peor momento de popularidad, revertirlo debe ser el principal reto presidencial, actuando bajo la gran verdad de que un buen ejemplo convence más que un gran discurso, si quiere contar con el apoyo de todos los mexicanos que amamos esta Patria nuestra.



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