Sinergia gobierno-sociedad: para pasar de la preocupación… a la ocupación

 

Pensamos en la inseguridad en términos estrictamente delictivos, como consecuencia de la forma en que ese tipo de actos se han vuelto parte de la cotidianidad de los laguneros y del resto de los mexicanos. En la región, los homicidios violentos, aunque ciertamente han reducido, no dejan de ocurrir, como se constató una vez más el pasado fin de semana, y los robos y asaltos siguen a la orden del día. La incapacidad de las autoridades para detener la delincuencia parte desde la imposibilidad de conformar cuerpos policiacos, como ocurre en Gómez Palacio y Lerdo, hasta el hecho de que sólo uno de cada 10 aspirantes, pasa las pruebas de control y confianza.

Pero la inseguridad va más allá del aspecto delictivo: un informe de la empresa internacional Unisys, especializada en tecnologías de la información, revela que los mexicanos viven preocupados como nadie en el mundo, ya que más del 80% siente inseguridad electrónica, financiera, personal o nacional, y que implican una incertidumbre hacia el futuro próximo. La inseguridad electrónica, por ejemplo, tiene que ver con la posibilidad de sufrir ataques cibernéticos o el robo de datos personales o de empresa por parte de terceros.

El que más de tres cuartas partes de los mexicanos se sienta vulnerable, no es gratuito: datos del IFAI ubican a nuestro país entre los 10 primeros lugares en robo de identidad y daños ligados a fraudes por suplantación de identidad, reconociendo que la internet ha facilitado la comisión de ese tipo de ilícitos. Además, la Conferencia Mexicana para el Acceso a la Información Pública señaló que siete de cada 10 mexicanos no saben a quién recurrir cuando se hace mal uso de sus datos personales.

La inseguridad financiera se refiere a la posibilidad de no poder cumplir con los compromisos o, incluso, de perder el patrimonio. Y aunque Unisys sólo contempla los riesgos relacionados a las obligaciones bancarias, se sabe que hay preocupación de no poder hacer un pago oportuno de los impuestos, máxime, ante el terrorismo fiscal que ha desatado el SAT y que ya ha sido denunciado por dirigentes empresariales y especialistas en la materia.

La preocupación de los mexicanos también radica en la precaria situación económica del sector laboral. Cifras del INEGI revelan que de los 33.5 millones de trabajadores subordinados y asalariados que en promedio hubo durante 2014, 45% laboró sin acceso a servicios de salud, 37% sin prestaciones legales y 45% sin un contrato de trabajo escrito. Además, el Banco de México informó que el valor de los salarios cayó 6.6% durante los dos primeros años del sexenio peñista. Los mexicanos también se preocupan por la seguridad nacional en función de los múltiples conflictos sin resolver en Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Chiapas, Tamaulipas y otros lugares del país.

En el tema de la delincuencia, contrastan las declaraciones oficiales incluso con las cifras de la misma autoridad. Así, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong dijo que el país vive el mejor momento de seguridad en la última década, cuando las cifras revelan que en los crímenes de alto impacto, sólo el robo a vehículo presenta una tasa menor, mientras que en homicidio doloso, secuestro, extorsión y robo de vehículo con violencia, registran tasas muy superiores a las de 2004. En otro orden, también preocupa la economía mexicana: durante el cuarto trimestre de 2014, el saldo de la deuda pública de estados y municipios se ubicó en 510 mil millones de pesos, a lo que se debe agregar la fragilidad del peso mexicano, amén de los otros indicadores que han llevado a los organismos expertos en la materia a reducir sus expectativas de crecimiento del país.

Definitivamente amigo radioescucha, sin duda hay suficientes motivos para que los mexicanos sean los que tienen más preocupaciones en el mundo, por lo que urge ya al gobierno, en sinergia con la sociedad, pasar de la preocupación a la ocupación, como única salida a la situación que atraviesa el país cuyo destino, no puede ni debe estar sólo en manos de los políticos.



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