No es que el país austriaco no quiera devolverlo, si no que no se atreve ni si quiera a moverlo por la fragilidad de este y nadie, incluso expertos mexicanos, desean asumir el riesgo ya que puede ser dañado en el trayecto.

No es que el país austriaco no quiera devolverlo, si no que no se atreve ni si quiera a moverlo por la fragilidad de este y nadie, incluso expertos mexicanos, desean asumir el riesgo ya que puede ser dañado en el trayecto.