Un servicio de transporte orientado al público

 

Rodrigo Muñoz, director de Transporte del Ayuntamiento de Torreón, informó que los concesionarios de las líneas Allende-Abastos-La Cortina, Independencia-Narro-Laureles y La Joya interpusieron amparos contra la introducción de camiones adicionales de otras rutas para suplir las fallas en el servicio. La medida había sido impulsada por el Ayuntamiento y buscaba disminuir los tiempos de espera de los usuarios. No obstante, la retirada de los vehículos de refuerzo resulta en la persistencia de los prolongados intervalos entre unidades.

El funcionario ejemplifica con el caso de la línea La Joya, que cuenta con 17 camiones, y se le habían incorporado 6 más, sumando un total de 24. Con esta adición, el tiempo de espera se reducía de 11 a 7 minutos, una disminución significativa de más del 35%. Desafortunadamente, debido a los amparos presentados, los usuarios tendrán que esperar el veredicto del juicio para saber si será posible mantener estas unidades adicionales y, por ende, reducir los tiempos de espera.

Los concesionarios alegan un perjuicio económico por la decisión de incorporar apoyos de otras líneas. Priorizan sus ganancias económicas por encima del tiempo de espera de los usuarios, evidenciando un malentendido sobre el propósito de una concesión. Una concesión no es más que un permiso temporal otorgado por el estado para prestar un servicio público. Por tanto, debería primar el beneficio colectivo y no el individual.

Es esencial recalcar la importancia de un servicio público de transporte eficiente. No solo se busca mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, sino que también se establece como un pilar fundamental para el desarrollo urbano y la atracción de inversiones. La eficiencia en este servicio es crucial para garantizar la movilidad y la accesibilidad en la ciudad. Con ello los inversionistas pueden dar por sentado que los trabajadores podrán llegar a sus puestos de trabajo en un tiempo razonable y sin cansancio.

Definitivamente, amigo radioescucha, el bienestar común debe ser la prioridad en la gestión del transporte público. Los intereses individuales no pueden prevalecer sobre las necesidades colectivas. Es imperativo que las autoridades y concesionarios reconozcan la importancia de un servicio de transporte eficiente y orientado al público. Solo así, Torreón podrá superar los desafíos actuales y avanzar hacia un futuro de progreso para todos los laguneros.



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