Votar bien también es gobernar

 

El próximo 7 de junio, Coahuila elegirá 25 diputaciones locales: 16 de mayoría relativa y 9 de representación proporcional. No se trata de una elección menor. El Congreso del Estado aprueba leyes, revisa cuentas públicas, autoriza decisiones clave y puede servir como contrapeso real del poder. Por eso, votar no debe verse como un trámite, ni como una simple costumbre partidista, sino como una decisión ciudadana que influye directamente en la vida pública de nuestra entidad.

Una ciudadanía responsable debe informarse más allá de la propaganda. Conviene revisar quiénes son las candidatas y candidatos, cuál ha sido su trayectoria, qué propuestas presentan, qué tan viables son y si conocen los problemas reales de su distrito. También importa distinguir entre promesas generales y compromisos concretos. No basta escuchar quién grita más fuerte, quién aparece más en redes o quién reparte más espectaculares. La democracia exige ciudadanos capaces de preguntar, comparar y exigir razones.

Al momento de decidir el voto, habría que poner sobre la mesa temas muy concretos: seguridad, transporte, agua, empleo, salud, educación, transparencia y combate a la corrupción. Pero también algo más profundo: qué tipo de Congreso necesita Coahuila. ¿Uno obediente y automático, o uno serio, preparado y capaz de discutir con responsabilidad? Las diputaciones no deben ser premios políticos, sino encargos públicos. Quien llegue al Congreso debe representar ciudadanos, no sólo partidos.

Participar también significa cuidar la conversación pública. En tiempos de polarización, noticias falsas y campañas emocionales, la ciudadanía puede enriquecer la democracia si evita compartir información dudosa, si escucha puntos de vista distintos y si entiende que votar no equivale a pelearse con el vecino. La democracia se fortalece cuando la gente participa con libertad, pero también con respeto; con convicciones, pero también con responsabilidad.

Definitivamente, amigo radioescucha, votar bien también es una forma de gobernar. Cada ciudadano que se informa, compara propuestas, revisa trayectorias y acude a las urnas, ayuda a construir un Congreso más legítimo y una democracia más fuerte. El 7 de junio no sólo estarán en juego 25 curules. Estará en juego la calidad de nuestra representación política y la madurez cívica con la que Coahuila decide su futuro.



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