Leonor Gómez Barreiro
Torreón, Coahuila (08/06/2017).- La contienda electoral duró más de lo esperado y los(as) coahuilenses hemos sido testigos de una de las batallas más polémicas para elegir a gobernador. Las dos fuerzas políticas que se disputan la silla del poder ejecutivo en Coahuila salieron a proclamarse ganadores cuando aún había ciudadanos(as) formados(as) en la fila para emitir su voto.
Con esta acción coronaron dos meses de campaña donde destacó la guerra sucia, las filtraciones telefónicas, la denostación y un movimiento manipulador en las redes sociales por parte de sus operadores políticos, muchos incluso, desde el servicio público.
Pese a toda la animadversión que puede provocar un escenario como el descrito, los(as) ciudadanos(as) salieron a las urnas a emitir su voto y dar una muestra de participación ciudadana. Esta vez muchos ojos vigilaron el proceso electoral en Coahuila. Tal vez, eso hace la diferencia de otras contiendas que se habían caracterizado por la operación cínica de las redes clientelares de los partidos políticos.
Hubo violencia, robo de paquetes electorales, inhibición del voto y unos árbitros electorales rebasados por su ineficacia, mal manejo de comunicación y constantes irregularidades en el conteo que
contribuyeron a exacerbar los ánimos de la sociedad y a minar su credibilidad como instituciones.
Luego vinieron los pactos trasnochados, las protestas y más confusión. Una sociedad civil que intenta resistir los embates de la polarización, aprender y dejar semilla para construir una sociedad más crítica que pueda transcender las agendas de los procesos electorales.
Coahuila está en el ojo de todo el país. Por más que el candidato oficial y el aparato gubernamental se empeñen en ocultarlo con estrategias mediáticas que restan a la calidad de un ejercicio democrático. Echaron a andar la maquinaría, debilitando a las instituciones y poniendo a las fuerzas de seguridad a su servicio. La ciudadanía no está en tregua en Coahuila. No hay de otra. Tenemos que informarnos, organizarnos y tomar acciones. Aún falta mucho por ver y sobretodo por construir.