La Columna de Rosell

Si hoy con la dirección técnica del colombiano Juan Carlos Osorio, la selección de México vence a la de los Estados Unidos, habrá logrado algo que no sucedía desde hace 45 años, gana a los gringos dos veces en la misma eliminatoria. Aunado a los otros logros del colombiano, ganar en Columbus, ganar en San Pedro Sula, ganar en Puerto España, etcétera, lo hacen un ganador del respeto de la familia futbolera de nuestro país. Que el futbol mostrado por nuestra selección no llega a ser lo vistoso o espectacular que todos queremos, es innegable, para muestra el triunfo del miércoles contra Honduras, producto de un futbol frio y calculador, muy al estilo alemán, sin grandes luces simplemente demoliendo a un rival que medio mostró resistencia en el primer tiempo para luego derrumbarse preso de temores y sobre todo esperando que el reloj llegara al minuto noventa lo más rápido posible, ellos sabían que ese no era su juego sino el del martes próximo en Panamá con quien disputarán el último boleto a Rusia.

Hoy por la tarde en un Azteca que garantiza un lleno, morimos de ganas de ver con que nos va a salir el “científico loco” contra unos gringos revitalizados con Bruce Arena, un técnico serio y hasta medio sangrón, nada que ver con la aparente afabilidad de Jurgen Klinsmann que terminó siendo destituido al arrancar con derrotas el Hexagonal y poner en peligro la calificación de los gabachos.

El equipo de Arena además de contar con nuestro conocido lateral izquierdo Jorge Villafaña tiene en sus filas al nuevo Landon Donovan, el nuevo Capitán América, se trata del número diez, Christian Pulisic de tan solo 18 años, Pulisic nacido en Hershey Pensilvania fue contratado por el Borussia Dortmund de Alemania desde que tenía 16 años y se mueve de maravilla en los últimos 30 metros del campo es rápido y rara vez lo ubicas dos veces en la misma posición, se mueve con velocidad, llega por el centro proponiendo paredes y su verticalidad es veneno para defensores no tan rápidos como los nuestros. Pulisic después de anotarle un doblete a los trinitarios ubicando ya al equipo de las barras y estrellas en zona de calificación, sin ningún recato pronosticó que iban a salir con los tres puntos del azteca.

La única vez que los gringos han derrotado a México en el Azteca fue en un amistoso, el marcador fue de 0-1 con gol del ex San Luis, Puebla y ahora con Tijuana, Michael Orozco, el quince de agosto del 2012. El jovenzuelo Pulisic ha dicho “Son un buen equipo y no es fácil de vencer en casa. Va a costar mucho, pero creo que con los chicos que tenemos y la confianza que tenemos no hay razón por la que no podamos hacerlo” Ahí está, la confianza que normalmente le da un plus a los representativos estadunidenses en cualquier deporte, solo que esta vez a diferencia de la eliminatoria pasada que nuestro representativo jugaba con un miedo atroz y con la confianza por los suelos, Osorio le ha dotado a esta Selección de una gran confianza que se nota no solo en la cancha sino también en las concentraciones donde el buen humor y la algarabía reinan, dicen que si eres feliz es porque tu confianza en ti mismo es alta.

Todo marcha en nuestra Selección, el único asunto que a su servidor no termina por agradarle es la presencia de Rafa Márquez, esto es obvio un punto de vista estrictamente personal, ya que la inmensa mayoría de la prensa no solo acepta sino que elogia al entrenador Osorio por convocar a Rafa. Quiero ser claro, para mi Márquez no debió jugar los últimos dos mundiales, sus inexplicables torpezas en partidos claves en Copas del Mundo ( agresión brutal contra Cobi Jones en la Copa Mundial del 2002, comete un penal de manera idiota al meter la mano contra Portugal en la Copa del 2006, en el Mundial 2014 Arjen Robben rodeado de defensas mexicanos conduce dentro del área en sentido contrario a la portería mexicana y Rafa le sirve de patiño al holandés al hacer contacto con su pie derecho al pie izquierdo del capitán naranja que dramatiza y le conceden el penalty.) Rafael ha hecho suficientes “méritos” para jubilarlo del tricolor a sus 38 años y más lento que nunca, Rafa es otra vez una bomba de tiempo en el campo si Osorio decide insensatamente ponerlo a jugar.

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